miércoles, 17 de junio de 2009

HODGSON - Travesías y Terrores Literarios (I)


“Tan solo Blackwood podría estar por encima de él en cuanto al uso de la irrealidad” (H.P. Lovecraft, en referencia a Hodgson).

Como siempre hacer un repaso exhaustivo a la biografía del autor que nos ocupa es algo absurdo, habiendo tantos recursos en la red para explorar esta faceta, además de las distintas introducciones que se pueden encontrar en las ediciones de sus obras. Pero siempre es bueno abrir fuego con un reportaje -en dos partes en este caso- que mezcle la vida del escritor con una enumeración de sus típicos argumentos, rasgos estilísticos y obras capitales.

William Hope Hodgson nació en 1877 en Essex, Inglaterra, siendo hijo de un clérigo anglicano y desarrollando de forma muy precoz una atracción hacia el mar. De hecho se fugó de casa a los trece años para colarse en un barco como grumete y, aunque fue encontrado y devuelto a casa, cuando tuvo la mayoría de edad se enroló en la marina, donde pasó una dura y áspera juventud. Los continuos abusos de sus superiores le obligaron a aprender artes marciales y ejercitar su cuerpo hasta que sus músculos fueron apodados “los mejores de Inglaterra”, años después. La pobre y sórdida vida marina hicieron poco a poco mella en su ánimo hasta hacerle renegar de la vida en alta mar y buscar un nuevo rumbo para su vida en tierra firme. Pero siempre llevó en las heridas de su cuerpo el estigma de aquel que afrontó galernas, tormentas, peleas en cubierta y demás incomodidades de una vida que se presumía romántica y heroica, pero que acabó mostrando su lado más amargo.

Posando en su etapa de marino

Interesado desde entonces en el culturismo, abrió uno de los primeros gimnasios del mundo (en Blackburn, cerca de Liverpool) en tener luz eléctrica, que gestionó a la vez que se dedicaba a aficiones menos rentables como la fotografía y la escritura. Una anécdota de esta época fue la actuación en su gimnasio de Harry Houdini, el cual terminó muy enfadado con Hodgson debido a una de sus típicas sesiones de escapismo. Según el gran mago, el gerente del gimnasio le había dado unas esposas trucadas para probar sus maravillosas cualidades, a riesgo de herirle. Houdini consiguió quitarse las esposas, pero acabó con las muñecas ensangrentadas.

Hodgson, director de gimnasio

En torno a 1904, Hodgson se dio cuenta de que su negocio no prosperaba, así que tras probar fortuna con la escritura de algunos artículos deportivos –que ilustraba con imágenes propias-, decidió lanzarse a la ficción, con la particularidad de que decidió desarrollar relatos de horror ambientados en el mar, un género bastante poco frecuentado. Podríamos incluir bajo esta etiqueta obras como “La Narración de Arthur Gordon Pym” de Edgar Allan Poe y algunos cuentos de Arthur Conan Doyle. De hecho su segundo relato publicado fue el famoso “Un Horror Tropical” que fue seguido de una gran cantidad de misterios marítimos en los que podíamos encontrarnos todo tipo de amenazas horrendas que acechan a los incautos navegantes en medio de la niebla o de un banco de algas. Este cuento fue definido por el editor de la siguiente manera: "Aunque esta historia, un terrible relato marino, pueda ser demasiado horripilante para algunos gustos, esta escrita de manera magistral y con una sensación de realidad que atrapa la atención del lector de una forma que recuerda los mejores intentos de Defoe ". Mientras que relatos como el mencionado tratan el tema de los fantásticos animales marinos (los pulpos o los cangrejos gigantes son habituales, aunque en un contexto realista), otros como “Una Voz en la Noche” –para muchos su obra maestra- lidian con horrores de la naturaleza mucho más sutiles, como la enfermedad que puede infectar a cualquiera en una isla en medio de la niebla. En cambio otros como el sobrecogedor “Los Habitantes de la Isleta Middle”, serían la versión Hodgson del clásico cuento de fantasmas, el cual no por estar ambientados en lugares tan atípicos como una playa bañada por el sol dejan de asustar ni mucho menos. En 1907 se lanzó a escribir su primera novela por entregas: “Los Botes del Glenn Carrig”, que viene a ser una versión alargada de sus cuentos marítimos y también una obra excelente tan trepidante como sus relatos más cortos. Los supervivientes de un naufragio vagaran perdidos en un proceloso y siniestro mar primero, y exploraran una siniestra isla después. Una obra en la que a pesar del tono oscuro y decadente, propio de Hodgson, el escritor no deja de lado la más pura aventura.

Ilustración de Philippe Druillet para una edición de 1971 de "Los Botes del Glenn Carrig" en versión comic

Llegamos a 1908 y se publica la novela más importante de la trayectoria del autor que nos ocupa. Sin duda su obra más celebre, “La Casa en el Confín de la Tierra” es un auténtico festival de horrores atmosféricos y metafísicos que no deja indiferente, pues son igual de encendidos tanto sus defensores como sus detractores. Lo cierto es que es una obra atípica para la época, que quizás podríamos conectar con algunos relatos de Machen o Blackwood, pero que va mucho más allá en su extraña mezcolanza de estilos. Si la primera parte cuenta el asedio de un anciano en una misteriosa casa cercana a un barranco, atacada por monstruosas figuras semejantes a cerdos, la segunda mitad del libro cuenta el viaje –no sabemos si astral, real o soñado-, del mismo anciano a través de una tierra desolada que parece estar agonizando. La primera mitad es Hodgson en su estado más puro –acción y atmósferas siniestras en una perfecta sintonía-, mientras que la segunda podría compararse a una travesía psicodélica que tuvo que influir a Lovecraft más de lo que él admitiría. El recurso del manuscrito hallado –tomado de Machen y su “…Pueblo Blanco”, seguramente-, para explicar una extraña historia del pasado de una mansión, será también una gran influencia en los escritos del señor Howard Phillips. Y, como decimos, es un claro precedente de ese llamado "horror cósmico" que el círculo de escritores "lovecraftianos" ayudó a popularizar. Recientemente el excelente dibujante Richard Corben realizó una estupenda adaptación al comic de esta novela mítica. Entre esta obra capital y su siguiente novela ambiciosa, Hodgson terminó otra novela corta llamada “Los Piratas Fantasmas” en la que vuelve a los mares sobrenaturales que tan bien maneja, y que es otra gozada imprescindible llena de aventura, atmósfera malsana y horror imparable. La odisea de un barco que sufre el acecho de una sombras fantasmales cada vez menos sutiles y más malvadas, es un auténtico “tour de force” de suspense sobrenatural de la mejor clase.


En la próxima (y última) entrega hablaremos de "El Reino de la Noche" y de los relatos de Carnacki, el "caza-fantasmas"; además de cubrir los últimos años de vida de Hodgson.

domingo, 14 de junio de 2009

WILLIAM HOPE HODGSON - Una Noticia y un Anuncio


Este mes sale a la venta el cuarto número de la excelente revista de comics y textos de terror “Cthulhu”, que tiene siempre la maravillosa costumbre de dedicar cada número a un autor de fantasía macabra distinto, el cual inspira gran parte del ejemplar y del que incluyen siempre alguna adaptación viñetera de un relato suyo. En esta ocasión el protagonista del ejemplar es William Hope Hodgson (1877-1918), autor todoterreno que se configuró a finales del XIX y principios del XX como uno de las más frescos e innovadores escritores de terror salido de las islas británicas. No solo autor de un corpus dedicado a los horrores salidos del mar –algas siniestras, barcos con vida propia o fantasmas de marinos-, sino también un pionero en las atmósferas de terror existencial o metafísico, y autor de una novela como “La Casa en el Confin de la Tierra” que es una enorme influencia en la narrativa moderna de terror y que de hecho es una historia “lovecraftiana” escrita mucho antes de que Lovecraft empezara a desarrollar su propio estilo. Y sin olvidar muchos otros relatos de terror y aventura entre los que debemos destacar los protagonizados por Carnacki, el detective paranormal creado por Hodgson.

Aprovechando la oportuna aparición de dicho número de la revista “Cthulhu” -el cual recomendamos encarecidamente, por supuesto-, además de la próxima publicación de un par de volúmenes de su obra editados por Valdemar y dado que Hodgson es uno de nuestros escritores de cabecera, en “Haunted House” dedicaremos varias entradas al autor intentando plantar una pequeña semilla de admiración para aquellos que no han descubierto aun su fascinante universo. Biografía, imágenes curiosas, arte sobre su obra y por supuesto algún relato de muestra, que irán apareciendo en sucesivas actualizaciones sin orden ni concierto, como es habitual en este errático blog. Hodgson nunca ha gozado de la reputación de "grande" a la altura de Lovecraft, Machen o Le Fanu, permaneciendo en una semi-oscuridad de la que poco a poco ha ido saliendo gracias al interés de algunos aficionados y estudiosos, que han descubierto en el escritor a un pionero pasado por alto, casi un genio olvidado al que hay que reivindicar. Y eso haremos aqui.

martes, 9 de junio de 2009

LA SOMBRA DE FRANKENSTEIN [Son Of Frankenstein] (1939)De Rowland Lee


Terminamos el ciclo Frankenstein interpretado por Boris Karloff en su inmortal papel -ciclo que empezamos... ¡hace un año!-, con la tercera película de la Universal dedicada al mito creado por Mary Shelley, de título original “Son of Frankenstein” que fue la última interpretación de Karloff como la criatura. Evidentemente es muy inferior a las dos primeras partes, pero tiene detalles escenográficos y de trama muy buenos, y sobre todo cuenta con la interpretación secundaria de Bela Lugosi en un gran papel como el jorobado Igor, del cual en este blog hemos adoptado la identidad. El director, Rowland Lee, se encargaría este mismo año "La Torre de Londres" una genial adaptación shakesperiana también con el gran Boris -en este caso luciendo calva, cortesía de Jack Pierce -, y en la que apareció en uno de sus primeros papeles nuestro admirado Vincent Price. El cual, burla burlando, protagonizó el remake en 1962 de esta misma "Tower of London".

Volviendo al film es inevitable comentar, a modo de curiosidad, que la genial parodia “El Jovencito Frankenstein” (Young Frankenstein) de Mel Brooks, reversiona muchos momentos de el argumento de esta película. La historia sigue a Wolf Frankenstein (Basil Rathbone, la primera estrella sonora que encarnó a Sherlock Holmes y que también trabajó con el director en "La Torre de Londres"), hijo del original doctor Henry Frankenstein que regresa al pueblo de su padre a reclamar la herencia familiar, encontrándose con la hostilidad de los lugareños que aun recuerdan la época en que vivían aterrorizados por el monstruo creado por su padre. En el molino derruido que fue el laboratorio de Henry Frankenstein, Wolf encuentra a Igor el jorobado, que le pide que resucite a su amigo, la criatura. Las consecuencias ya os las podeis imaginar. Uno de los mejores hallazgos genialmente parodiado por Mel Brooks en su film, es el de la figura del policía con una mano mecánica encarnado por otro habitual de este blog:el imprescindible Lionel Atwil.

Los decorados de la mansión Frankenstein son muy buenos y originales artísticamente hablando y la historia tiene alguna sorpresa agradable que la saca de la rutina en la que posteriormente caería la saga. A destacar a Lugosi, que nada tiene que ver con el Igor del jovencito Frankenstein o el jorobado de la primera parte interpretado por Dwight Frye. Este Igor es un gran villano que no dudará en manipular a quien sea necesario para lograr sus fines, que incluyen usar al monstruo para vengarse de los miembros del jurado que le condenaron a la horca en los tiempos en que ayudó al Frankenstein original. Su relación con la criatura de dominio y amistad a la vez es inolvidable. Asi como también son de gran mérito las escenas entre Rathbone y Atwill, llenas de la ironía y chispa que solo dos actores británicos tan carismáticos como ellos podían derrochar.

Y por supuesto tenemos la despedida de Karloff del personaje que le lanzó al estrellato inmortal de la historia del cine. Uno de esos papeles históricos a los que cualquier actor le debería muchísimo y que es inexcusable en el caso que nos ocupa. En este caso el monstruo viste un curioso jersey que suaviza en parte su imagen, pero la interpretación aterradora de Boris sigue en su sitio. Especialmente memorable es el final de la película en ese duelo sobre un abismo de lava -cuyo "making off" merecería un post aparte- y en el que la maldad de Karloff realmente llega a poner de los nervios al espectador más pintado, aun hoy en día. Para el querido actor el rodaje fue sin duda uno de los mejor recordados, porque durante el mismo se le preparó una fiesta de cumpleaños sorpresa (cumplió cincuenta y uno) de la que quedan muchos testimonios gráficos que incluiremos en una futura entrada dedicada a imágenes relacionadas con este film. Y además durante el rodaje nació Sara Jane, la retoña de Karloff, que provocó que los ejecutivos de la Universal le regalaran al actor un par de botitas para bebés iguales que las que lucía la criatura. James Whale, además, le envió el siguiente telegrama: "Felicidades, Boris. Por tu tercer monstruo y tu primera hija".

Como él propio Boris comentaba en sus últimos años refiriéndose a la criatura de Frankenstein: “Dios bendiga a ese viejo amigo”.


viernes, 5 de junio de 2009

R.I.P. JANE RANDOLPH (1915-2009)


Sirva estas breves líneas como homenaje a la recientemente fallecida Jane Randolph, estrella de la edad de oro de Hollywood a la que siempre recordaremos como la actriz de caracter que reforzó clásicos de la serie B de horror como "La Mujer Pantera" y "La Venganza de la Mujer Pantera". Tras un inicio de carrera rodando films "noir" -sin duda su magnética y fuerte presencia contribuyó a cimentar esa faceta-, el estudio de Val Lewton la contrató y entró en la historia del terror gracias a su trabajo con Jacques Tournear en la mencionada "Mujer Pantera". Es inolvidable la escena llena de sombras en la que se baña en una piscina y es acechada por la silueta amenazante de una pantera, en uno de los momentos más recordados del clásico de la RKO. Tampoco hay que olvidar su intervención en la insolita secuela de este filme, en la que ella adquiere mayor protagonismo.

Tras algunos otros papeles se retiró del cine, siendo su último rol de importancia en la mítica "Abbot y Costello contra los fantasmas", por lo que siempre será recordada como una de las grandes secundarias de nuestro género favorito. Vivió en nuestro pais durante un tiempo y actualmente pasaba más tiempo en suiza, donde falleció el mes pasado.





lunes, 1 de junio de 2009

REVISTA VINTAGE: "CURSE OF THE WEREWOLF"


Hoy os dejo un regalito. El escaneo de un excelente artículo publicado en los años 70 sobre la magnífica película licántropa de la Hammer,"La Maldición del Hombre Lobo". Corresponde a 1974 y pertenece al número 1 de la revista de corta vida "Movie Monsters". La portada tan Harryhousen podéis admirarla junto a estas líneas. El artículo incluye un interesante artículo-estudio sobre una de las obras capitales de Terence Fisher, junto a unas estupendas fotografías promocionales de alta calidad. En ellas vemos a Oliver Reed maquillado posando con la bella Yvonne Romain, a pesar de que en el film no comparten plano en ningún momento. ¡Disfrutenlas!








martes, 26 de mayo de 2009

THE GHOSTS OF HANLEY HOUSE (1968) De Louise Sherrill


Como siempre es divertido hacer paradas en los momentos más “baratos” de la cinematografía clásica del terror, vamos con un verdadero despropósito llamado “The Ghosts Of Hanley House”, un cutre-film de casa encantada rodado en Texas con cuatro duros y mucho entusiasmo. Encontramos en el film todos los mil y uno tópicos del género y que encima he podido ver en una copia supuestamente remasterizada que lo que hace es añadir algunos efectos de sonido e imágenes en color que en lugar de modernizar lo que hacen es afear aun más el aspecto de por si feísta de la película, que nos que contara precisamente con muchos medios para usar una fotografía cuidada. De hecho lo que más me maravilla es que este film, rodado casi en los años 70 tiene más aspecto de serie B años 50. Y de las mal rodadas. Tal mérito hay que dárselo a la directora Louise Sherrill, en su único (por suerte) esfuerzo tras las cámaras. Esta chica apareció también como actriz en otra simpática serie B setentera: "Blood and Lace", que algunos consideran una pionera del "slasher".

A ver si os suena el argumento. En un antro de la America profunda los dos protagonistas se encuentran con el “sine qua non” de las historias de casa encantada: discuten con un misterioso personajillo sobre si la famosa casa de los Hanley esta realmente embrujada como dicen las tradiciones locales o todo es una mentira para asustar a los curiosos. Así que harán una apuesta y, como es lógico, pasaran una noche dentro de la casa para probar si es cierto o no lo de las fantasmas. Y encima se llevan con ellos a su grupo de amigos que no parecen tener otra cosa que hacer aparte de bailar rock and roll –en una de las escenas más sonrojantes de la historia-. Aquí de lo más original de asunto sería el emplazar la trama en una casa rural típica (la última del pueblo) en lugar de en un caserón en una colina, y el hecho de que la base del misterio en sí sea más bien una historia de psycho-killers antes que de fantasmas. De hecho el plano principal del hacha goteando sangre muestra la década en la que nos encontramos y como a estas alturas el cine de horror moderno comenzaba a pegar fuerte. No estaba la cosa para muchas sutilezas y menos con un guión tan simplón como el que nos ocupa. Pero por supuesto estos elementos tampoco tienen nada de original porque ya en la época de gloria del pulp teníamos historias de horror a lo “american gothic” como “Palomas del Infierno” de Robert E. Howard, que también mezclaa fantasmas y hachas. Por cierto que en un futuro aparecerán por aquí una reseña de dicho mítico relato y de su adaptación televisiva (en la serie “Thriller”, unos cuantos años antes que esta “…Hanley House”).

Hay que reconocer que la casa tiene algún detalle gótico que no esta mal

Tras la "terrorífica" aparición del fantasma (Un poltergeist que no asustaría ni al niño más impresionable, pues es una mancha de luz roja cortesía de unos paupérrimos efectos especiales) en la segunda parte del film parece que las ideas con respecto a la casa encantada se acabaron de forma fatal, así que la trama se traslada al exterior para ofrecernos una frenética persecución entre los bosques con cementerio incluido. Los momentos finales –que tienen como estrella un siniestro sótano y la dichosa hacha-, se hacen entretenidos no sabemos muy bien si porque la historia se agiliza o bien porque el espectador esta deseando de que la película se acabe al fin. Atrás quedan unos actores sumamente penosos, una música risible y un desarrollo aburrido como pocos, que ponen a prueba a cualquier cinéfago del horror clásico como el que suscribe. Un único detalle que me hizo gracia fue el momento en que la mano de un espectro queda marcada en el rostro de uno de los pobres visitantes de la casa Hanley. Ridícula escena, pero muy evocadora de las sesiones de espiritismo de hace dos siglos.

No me constan datos de estreno en nuestro pais (ni siquiera en canales frikis) y lo cierto es que el film ni siquiera cuenta con su entrada en la wikipedia. Muestras de que estamos ante una película para olvidar.