miércoles, 11 de febrero de 2009

POE: IMÁGENES RARAS (Y Fin).


Bueno, pues terminamos el especial Poe -nos hemos metido en febrero, contra todo pronóstico- con unas pocas imágenes curiosas de (y relacionadas con) el propio Poe en persona. Algunas no demasiado vistas y por tanto mucho más interesantes, incluyendo algun fake de la época. El gran Edgar Allan no llegó a ver el cinematógrafo, y son escasas las instantáneas o retratos que se conservan, así que todo registro visual del poeta vale quilates. Y sin más les dejo con ellas y les emplazo a seguir proximamente las reseñas de horror clásico habituales en esta, su casa de horrores.

DAGUERROTIPO DE DALY. Usado como modelo para una litografía.


PORTADA DEL BURTON´S GENTLEMAN´S MAGAZINE, DICIEMBRE DE 1839. La revista donde se publicó "La Caida de la Casa Usher" por primera vez.


¿POE EN SU JUVENTUD? Demasiado bueno para ser verdad. Estamos ante un falso daguerrotipo aparecido en 1900 en el periódico británico "The Anglo-Saxon Review" y que vendieron como verdadero a los lectores.


PORTADA DE EL CUERVO EDICIÓN DE 1889. La mítica edición ilustrada por Gustave Doré.


OTRO FALSO DAGUERROTIPO ¿Poe en pose artística con dos desconocidos? No. Una vez más el pie de foto nos hace creer que estamos ante una foto inédita del escritor, de 1850 concretamente. Pero el caballero del bigote es tan desconocido como los otros dos.


MINIATURA PINTADA. Concretamente por J. A. McDougall en 1846, tres años antes de la muerte de Poe.


DAGUERROTIPO DE "THE PLAYERS" El cual se supone que es la última imagen tomada al escritor en vida.


PORTADA DE "WEIRD TALES" El mito reaparece en todas partes y en todas las épocas. Una cubierta de la mítica revista, decana de los "pulps", que incluyó "El Cuervo". Corresponde a septiembre de 1939.

lunes, 9 de febrero de 2009

La "MORELLA" de CORMAN EN COMIC


Nada mejor que un comic "vintage" de Poe que encima adapta a las viñetas el episodio "Morella" del film "Tales Of Terror" de Corman, el cual reseñamos en la anterior entrada. El comic que nos ocupa se publicó en el recopilatorio especial del mismo título del film y pertenece a la colección Movie Classic, número 793. El tebeo fué publicado en 1963 y por supuesto tiene todo el sabor inconfundible de los comic-books de horror de la época. Pinchando en las imágenes podréis leer la historia completa. Fijaos en los esfuerzos del artista -por desgracia desconocido-, por captar el mayor parecido posible en su dibujo de Vincent Price:








Aqui tenéis la gloriosa portada en la que se publicó la historia, con la rediviva Debra Paget recien salida del más alla:


Y como extra, aqui va una página de otro comic aun anterior, Classics Illustrated número 21 (de 1944), que además de incluir una adaptación viñetera de "Los Crimenes de la Calle Morgue", completó el especial con esta biografía -ilustrada con parquedad- del genio de Boston:



Todo ello cortesía del magnífico blog de tebeos de horror clásico THE HORRORS OF IT ALL. Ni que decir tiene que recomendadísima su visita.

sábado, 7 de febrero de 2009

“HISTORIAS DE TERROR” [Tales Of Terror] (1962) De Roger Corman


Podríamos haber elegido cualquiera de las memorables adaptaciones de Poe del gran Roger Corman, sin duda el ciclo cinematográfico más clásico dedicado al escritor de Boston. Dado que ya hablamos de algunas gemas de esta saga, como “La Caida de la Casa Usher” o “El Péndulo de la Muerte”, por ejemplo, vamos a hincarle el diente a una de las que no habíamos mencionado aun. “Historias de Terror” es el cuarto de estos clásicos films y cuenta de nuevo con un inteligente guión de nuestro adorado Richard Matheson, además de la inevitable presencia de Vincent Price como maestro de ceremonias “en off” y protagonista de los tres relatos adaptados. En efecto, en esta ocasión Corman decidió hacer un film de tres episodios que reflejaran otros tantos cuentos de Poe. Podríamos pensar que al tratarse de tres cuentos separados en la misma película, Matheson habría sido más conciso en su adaptación y no hubiera necesitado –como en otros guiones del ciclo Poe- estirar las tramas o mezclarlas con otros relatos para poder alargar la duración de las historias. Pero pronto descubrimos que no es así. Matheson y Corman vuelven a añadir numerosos cambios a los relatos y mezclan de nuevo varios cuentos de Poe en uno. El resultado es un film divertido y terrorífico a la vez, con algunas escenas geniales y unas interpretaciones tan lujosas como es habitual en esta saga.

Otra de las razones por la que hemos elegido “Tales Of Terror” es para compararla con la anterior “Obras Maestras del Terror” de los dos Narciso Ibáñez, que reseñamos en una entrada anterior. Resulta curiosísimo constatar las similitudes entre ambas películas, a pesar de pertenecer a diferentes cinematografías, pues las dos adaptan tres relatos de Poe –dos de ellos de hecho se repiten en ambos films, “El Caso del Señor Valdemar” y “El Barril de Amontillado”-, las dos cuentan con un actor-estrella que es el protagonista de las tres historias y que desarrolla tres personajes muy distintos en cada una, de hecho mucha gente podría comparar a Narciso Ibáñez Menta y a Vincent Price, siendo ambos actores versátiles provenientes del teatro y que realizaron grandes interpretaciones en el género fantástico. Y quizás lo más obvio serían algunos detalles de guión que se repiten en los dos films, siendo especialmente notable alguna sub-trama que Corman parece haber robado a Ibáñez Serrador. En efecto el film argentino es anterior en dos años al de la American International Pictures, y parece ser que tuvo algo de distribución en America. ¿Pudo Roger Corman haber tenido acceso a una copia e inspirarse en algunos puntos del guión de Serrador? Nunca lo sabremos y tampoco importa –esta claro que Corman tenía su propio sello y estilo a la hora de adaptar a Poe, y este film es una perfecta muestra del mismo-, pero hablaremos de algunas otras similitudes a lo largo de este artículo.

Arranca la película con “Morella”, que es a su vez una mezcla de “Lenora”, “Ligeia” y la propia “Morella”. Normalmente considerada la más floja de esta trilogía –sin duda por su apresurada resolución-, yo en cambio opino que es estupenda, ya que reune todos los conceptos propios de las adaptaciones de Corman en una trama concisa y directa, llena de lugares comunes pero también de escalofríos memorables. Con un Vincent Price recreando su clásico papel de aristócrata amargado y al borde de la locura, cuya paz es perturbada por la visita de su hija, a la cual considera culpable de la muerte de su esposa (“Morella, tu asesina ha vuelto” le dice a un cuadro de su fallecida mujer). El ambiente es tétrico y la escenografía vuelve a meternos en situación con pocos elementos, ya que nunca la serie B ha lucido mejor que en los castillos llenos de telarañas de Corman. Tenemos una venganza del espectro de Morella, la cual posee el cuerpo de su hija –tras recorrer la casa en forma vaporosa-y precipita el desenlace, en el cual no faltan las llamas purificadoras.

“El Gato Negro” ocupa el mayor metraje del film y es, en mi opinión, el episodio que menos luce. A pesar de su ironía, no siempre bien colocada eso sí, y del protagonismo de Peter Lorre en un divertido papel, al final el humor grueso y facilón acaba dominando la historia; vulgarizando el poderoso concepto del cuento original, que es mezclado con “El Barril de Amontillado” en una asociación de tramas ingeniosa, pero de poco provecho. Lorre y Price luchan a ver quien bebe más en un duelo de catas de vino donde descubrimos lo bien que se lo pasaron los actores en su exagerada gestualidad-especial mención merecen los amanerados guiños de Price, que basó su interpretación en la de un cómico, Ernie Kovacs, cuyo personaje Percy parodiaba con sorna a los artistas relamidos-. En esta historia es donde vemos el mayor parecido entre el film y el anterior “Obras Maestras del Terror” de la familia Ibáñez. Corman también usa un asunto de celos para justificar el emparedamiento de Fortunato, e incluso Lorre sepulta a Price junto al cadáver de su esposa, al igual que hacía Narciso Ibáñez Menta en el film argentino. Los parecidos acaban ahí, pues la previa versión hispana es, en mi opinión, altamente superior a este “sketch”, que incluye además una de las secuencias oníricas más simples de la carrera de Corman: los fantasmas de Price y de la mujer de Lorre, atormentando a este último y jugando a la pelota con su cabeza cortada. Nada que ver con las psicodélicas y trabajadas escenas de sueño en las anteriores adaptaciones de Poe a cargo de Corman.

Termina la película con otro fragmento del que también se rodó versión en “Obras Maestras del Terror”: “El Extraño Caso del Señor Valdemar”. De nuevo Vincent Price llevando el peso de la trama, como el Valdemar del título, al que acompaña en esta ocasión un maligno Basil Rathbone en el papel de hipnotizador. Y de nuevo un segmento atmosférico lleno de encanto, el cual nos presenta de nuevo una trama de celos, ya que Corman convierte al hipnotizador en un personaje sin escrúpulos deseoso de casarse con la esposa del señor Valdemar. De hecho, el afán científico por “suspender” la muerte del susodicho mediante la hipnosis, queda en segundo plano al darle más importancia a la posesión de su esposa. Al final tendremos la habitual descomposición del cadáver “en vida” de Valdemar, no sin que antes se haya levantado para atacar a su torturador cual “zombie” vengativo.

Un final efectista que no empaña un relato bien dirigido y excelentemente interpretado, como es habitual. En general las tres historias son entretenidas y en todas hay hallazgos de mérito, aunque no todas sean perfectas. Tan solo por el habitual mimo de Roger Corman a la hora de llevar a cabo estas producciones y por el genial concurso de unos actores de fuste, ya vale la pena disfrutar una y otra vez de estas “Historias de Terror”, que no dejan de tener el sabor a Poe por todos sus poros.

En la próxima entrada tendremos una sorpresita relacionada con este estupendo film.


jueves, 5 de febrero de 2009

[POE Y PRICE] Duo Dinámico


Aunque Vincent Price se valiera en cualquier papel y demostrara su maestría en todo tipo de campos (drama, comedia, ciencia-ficción…), es como intérprete de terror que alcanzó la gloria que tan merecidamente disfruta. Su carrera siempre estuvo ligada a las películas de Roger Corman sobre Edgar Allan Poe, que no eran fieles adaptaciones de las historias del inmortal escritor americano, pero que sabía plasmar la atmósfera de dichos relatos y reflejar toda la complejidad psicológica que impregnaba la literatura Poeiana.

Desde luego no podemos decir que la vida de estas dos personas fuera paralela, precisamente. Edgar Poe nunca tuvo suerte en la vida. Continuamente condenado a que toda la belleza que le rodeaba (sus mujeres, su incipiente carrera como laureado poeta) se le escapara de las manos por la enfermedad y el maldito azar, su biografía es un mapa de tragedias y frustración. Sus relatos son verdaderas obras maestras sobre el miedo más terrorífico de todos, el misterio más enigmático de la existencia: la mente humana. Sus obsesiones sobre la locura, la necrofilia, el asesinato son un tapiz memorable que refleja la cara más retorcida de la vida. Esa falta de paz y sosiego que el desgraciado escritor siempre sufrió.

Y Vincent Price se convirtió en los años sesenta en el mejor portador del rostro angustioso de aquellas historias. Todos esos elementos se encuentran presentes en sus escalofriantes interpretaciones: esa mirada que no sabemos si expresa perversión o debilidad, esa presencia a la vez triste e inquietante. Psicopatía, fragilidad, bien y mal todo en uno. El actor nos regaló retratos desasosegante sobre la débil línea entre locura y cordura: “La Tumba de Ligeia”, “La Caida de la Casa Usher” , “El Péndulo de la Muerte” ; sobre la cara más absurda y divertida de la vida (también presente en Poe): “El Cuervo” ; o sobre el mal absoluto: “La Máscara de la Muerte Roja”.

Poe y Price. Dos individuos a los que la legenda cinematográfica unió ya para siempre. Escuchad la narración en VO del corto “Vincent” de Tim Burton. En ella el señor Price repasa todos sus grandes momentos como actor y se rinde tanto un auto-homenaje a su imprescindible carrera, como un tributo más a la obra del gran escritor, de cuya mente surgieron todas aquellas obras maestras imperecederas. Sin duda dos genios en sus respectivos campos.

Aqui podéis disfrutar de una representación del poema "El Cuervo" a cargo del señor Price (con subtítulos en castellano):


miércoles, 4 de febrero de 2009

OBRAS MAESTRAS DEL TERROR (1960) De Enrique Carreras


La primera adaptación de renombre en lengua española sobre la obra de Poe, no podía venir más que de Narciso Ibáñez Serrador y su legendario padre Narciso Ibáñez Menta, ya que ambos fueron de los pioneros en introducir el horror como género en el mercado hispano. Este absorbente film, imperfecto en algunos momentos pero rabiosamente fascinante en su mayoría, surgió en primera instancia como una versión cinematográfica de la serie del mismo nombre que ambos artistas, padre e hijo, llevaban realizando en Argentina con el mismo título. El éxito propició su realización, permitiendo a Serrador perfeccionar tres adaptaciones de Eggar Poe que ya había llevado a cabo en dicha serie y que más adelante volvería a revisar en España dentro de sus “Historias Para No Dormir”, en algunos casos con otros actores y ambiente, pero con los mismos guiones. Serrador es acreditado como Luis Peñafiel en el guión y en este film se desdobla, ejerciendo también de intérprete, pues le vemos en un papel muy agradecido en el episodio final. No obstante y como no podía ser de otra forma, Ibáñez Menta se lleva el protagonismo absoluto de los tres cuentos, demostrando su amplitud de registros -y su habilidad para el maquillaje-, en tres roles muy diferenciados.

Es una pena que esta película haya permanecido inédita en nuestro país hasta noviembre del año pasado, en que fue al fin recuperada en un festival salmantino y después gozosamente editada en DVD. La importancia histórica del film es incalculable, siendo el germen de las maravillosas “Historias Para No Dormir” y uno de los escasos documentos que quedan de la labor en Argentina de Ibáñez Menta. En cuanto a la trama en sí, una débil línea argumental –una criada que lee un libro con los tres cuentos-, nos introduce en la recreación personalísima de tres joyas del genio de Boston. “El Caso del Señor Valdemar” es quizás una de las más fieles al original literario, en la que Menta interpreta a aquel hipnotizador que jugó a detener a la muerte en el cuerpo de uno de sus discípulos, condenándolo a una muerte en vida mucho más horrible. Algunos de los aportes de la adaptación se refieren a las actividades del magnetizador en un manicomio, virtuosamente rodadas por un Carreras que sabe dar el toque de tenebrismo y agilidad necesarios para levantar la historia. De hecho, ¿Fue Carreras realmente el director? Hay rumores de que Menta y Serrador pudieran haber sido los verdaderos artífices también detrás de las cámaras. La verdad nunca la sabremos, pero yo opino que, si no fueron ellos los directores, es evidente que tenían las cosas más que claras como para influir de forma amplia en las decisiones del verdadero realizador. Además, la posterior versión de este mismo libreto en “Historias Para No Dormir” no difiere en exceso de lo que se nos presenta en “Obras Maestras del Terror”, salvo quizás en un toque aun más teatral.

La versión de “El Tonel de Amontillado” es quizás la que más libertades se toma con respecto al cuento original, o más bien habría que decir que se trata de un buen enriquecimiento de la trama. Nunca sabemos en la historia de Poe cual fue la culpa del emparedado Montresor que le hiciera merecer tan horrible destino, pero Serrador desarrolla un argumento de celos y adulterio –de raiz muy pulp y de comic al estilo EC-, como verdadero motor de la espantosa historia del “…Amontillado”. Ibáñez Menta vuelve a estar espléndido en su papel del triste y a la vez implacable viñatero cuyo matrimonio es sacudido por la visita de un buhonero interpretado por Carlos Estrada. Parece ser que Estrada demandó a la productora porque según su contrato, su nombre debería haber aparecido como de estrella absoluta en el reparto. Y siguiendo con los actores, hay que decir que en la posterior versión de “Historias Para No Dormir”, Antonio Casas sustituye a Ibáñez Menta en el papel del viñatero y realiza una interpretación magnífica, que en mi opinión nada tiene que envidiar a la de un gigante como su predecesor.

Cierra la película “El Corazón Delator” que contiene algunos de los elementos más apreciables de toda la función. En primer lugar tenemos de nuevo a un soberbio Ibáñez Menta, que desarrolla en esta ocasión un rol mucho más caricaturesco sin dejar de lado la inquietud ni el carisma tenebroso que require. El arisco relojero es una puesta al día del no muy desarrollado “Viejo”, al que alude Poe en su relato –ojo de cristal incluido-, pero a la vez toma prestado muchos elementos de varios personajes “Dickensianos”, especialmente el Fagin de “Oliver Twist” y, sobre todo, el tacaño Scrooge de “Cuento de Navidad”. A su lado, el propio Ibáñez Serrador interpretará a su sobrino, un joven amable y generoso que regresa junto a su tío tras haber estado mucho tiempo ausente, y que al final guarda muchas sorpresas inesperadas que desembocarán en el fúnebre final de la pieza. Es quizás las más lóbrega de todas ellas y por eso la realización carga las tintas en los claroscuros y las sombras que se mueven por una casa en la que no paran de oírse los inquietantes relojes. Es de destacar como Ibáñez Serrador aprueba con nota en un papel que podría habérsele escapado de las manos. Y otra curiosidad concierne a uno de los elementos del misterio que incluye la trama. Sin querer incluir “spoilers”, es curiosa la inclusión de un personaje perturbado que se dedica a corregir las “imperfecciones” de la naturaleza. Un guiño que a mi siempre me ha recordado al asesino de “La Escalera de Caracol”, ese magnífico film de suspense con toques terroríficos.

En definitiva un episodio redondo y que sirve de perfecto climax a un film imprescindible para fans de dos maestros del terror hispano y para todos los quieran dejarse llevar por algunas de las mejores adaptaciones de Poe jamás realizadas. Dos años después, Roger Corman realizó "Historias de Terror", también con tres cuentos de Poe y que sospechosamente guarda cierto parecido con el film que nos ocupa. De todo ello hablaremos en una próxima entrada.


domingo, 1 de febrero de 2009

Bizarrada Poe: "MANIAC" (1934) De Dwain Esper


Incluso algunas de las películas más mediocres inspiradas por la obra de Poe no dejan de tener interés, caso del “Maniac” que nos ocupa. Una trama deslabazada, unos actores histriónicos y unos efectos chirriantes que, todo en conjunto, hacen de este film una comedia involuntaria antes que un film de horror. Y sin embargo es inevitable pasar un buenísimo rato durante su visionado, además de tornarse aún más fascinante una vez que excavamos un poco y descubrimos la delirante –y a la vez interesantísima- historia de su realizador, Dwain Esper, el cual, dado que el apelativo de “Peor Director de la Historia del Cine” estaba cogido (ya sabéis por quien), ha recibido con todo mérito el mote de “Padre de la explotation”, lo cual no deja de ser igualmente acertado.

Esper era un organizador de espectáculos de “sideshow” que a comienzos de los años 30 se dedicó a llevar a la pantalla grande los horrores que gustaba de mostrar en sus retorcidos espectáculos. Su mujer, Hildegarde Stadie, había comenzando también en el mundillo promocionando el mejunje curalotodo de su tío, vendedor de milagros embotellados y, por tanto, uno de los charlatanes más notorios. Podemos decir, por tanto, aquello de “Dios los cría y ellos se juntan”, pues pronto la chica y Dwain se dedicaron a girar en bizarros espectáculos que incluían la exhibición de cadáveres momificados y en los que –bajo un techado que repetía el atrayente lema “Solo Para Adultos”- proyectaban sus mediocres y sensacionalistas películas, rodadas con cuatro duros, casi todas guionizadas por la propia Hildegarde y, como no, dirigidas por un incansable Esper con ganas de escandalizar y ganarse unos buenos dólares en el proceso. Sus cintas se vendían con la coartada moral de ser estudios, en teoría rigurosos, que advertían a los ciudadanos de los peligros del consumo de drogas, la promiscuidad sexual y todo tipo de desviaciones de las buenas costumbres –de hecho son interrumpidas en su trama por textos informativos en los que se nos acosa con información supuestamente científica y “a palo seco”-, pero ese pretexto les permite a Esper y a su señora dinamitar las convenciones censoras, mostrando un rosario de degeneraciones que provocaron lo contrario de lo que pretendían. De hecho más de una vez las proyecciones de estos films fueron prohibidas tras solo un día de exhibición.

“Maniac” (también conocida como “Sex Maniac”) es otra muestra más de esta estrambótica e irrisoria manera de hacer ¿cine? Con una trama argumental de baratillo que se dedica a ensamblar una serie de episodios con poca hilazón que nos quieren advertir de los peligros de los pensamientos malsanos y de índole obsesiva –especialmente sexual-, declarando que un desborde de estos pensamientos pueden llevarnos a la locura. Los plomizos letreros en los que se nos ilustra con muy poco rigor sobre los transtornos mentales, son salpicados con las patochadas de unos actores que desarrollan un divertidísimo refrito de varias historias de Poe. Tenemos a un émulo apolillado del Dr. Caligari que ha descubierto una sustancia que resucita a los muertos y es asistido por su ayudante, el cual es un maestro del disfraz que roba un cadáver femenino para probar la fórmula. Tenemos planos atemorizantes y bizarros para su época, como el de un corazón palpitando dentro de una botella o las simbólico-estúpidas escenas de animales peleándose. Tras el éxito del suero resucitador, el Dr. desea probarlo también en su poco dispuesto ayudante, el cual mata a su vez al Dr. y ocupa su lugar disfrazándose hábilmente. Las circunstancias del asesinato son un potaje de “El Corazón Delator”, “El Gato Negro” y “El Barril de Amontillado”, con emparedamiento del cadáver y gato al que el perturbado deja tuerto –¡Comiéndose además su ojo! En una escena insólita para la época-. ¿Más locuras? De repente aparece una mujer que desea tratamiento para su marido, el cual ha llevado su pasión por Poe un poco lejos y se cree que es el orangután de “Los Crímenes de la Calle Morgue” (¿¿??) Tras una bastarda sesión de hipnosis se fugará con la chica resucitada en brazos, mientras una conspiración que incluye necrofilia, hipnosis y chicas peleándose con jeringuillas se formará a su alrededor, volviéndole loco y haciendole acabar igual que el protagonista de “El Gato Negro”, con descubrimiento por parte de las autoridades incluido. Todo ello salpicado con numerosos planos de chicas enseñando sus pechos con la mayor naturalidad a la vez que declaman unos diálogos que de puro ridículo son absolutamente… ¡Magníficos!

En fin, podríamos hablar durante horas de las muchas anécdotas sobre este inclasificable film y sus numerosas “virtudes”, pero creo que lo mejor que se puede hacer es revisarlo. 52 escasos minutos de delirio, de los que se recomienda su visionado en buena compañía dispuesta a pasarlo bien. La experiencia será sin duda mucho más divertida.