domingo, 15 de junio de 2008

NARCISO IBAÑEZ MENTA: El Español de las Mil Caras


“¿Cómo no me va a causar placer dar miedo? Si dicen que se asustaron es un indicio de que el trabajo o el personaje estuvo logrado. Porque vea, hacer terror es muy arriesgado, muy difícil. Este género tiene la particularidad que si uno se desvía un poco o no acierta en la sintonía fina, hace el ridículo y provoca algo inverso a lo que busca. Hace reír”

Palabras de Narciso Ibáñez Menta, actor extraordinario e icono del horror en habla hispana, a pesar de que su carrera fue tan rica que etiquetarle únicamente como intérprete macabro sería reducir todo el potencial con el que maravilló a varias generaciones de espectadores. De hecho, al igual que su hijo Chicho, también fue guionista y realizador. Y sin embargo para nosotros siempre será esa figura de inspiración Poeiana, ese arquetipo de ojos penetrantes y voz profunda que fue tanto víctima como verdugo. La edición este mes de un DVD inédito de “Historias Para No Dormir” con dos apariciones suyas, nos lleva a recordar una carrera plena y salpicada de éxitos macabros.

Nacido en Asturias el 25 de Agosto de 1912, su dilatada carrera comenzó a los ocho días de vida, en las tablas del teatro y en brazos de la actriz Carola Ferrando. Su primer papel fue el de un muñeco al que tenía que sustituir. Habiendo crecido en el ambiente de la farándula, rodeado de atrezzo y de histriones –sus padres eran intérpretes líricos siempre en gira-, no fue de extrañar que a los tres años se subiera improvisadamente al escenario y recibiera el primer aplauso de una audiencia teatral. Poco después ya aparecía en los carteles como Narcisín, un niño prodigio que canta, baila, recita e interpreta" y de ahí a girar por todo el mundo, como antiguo cómico que era. Menta recordaba aquella época con esta curiosa anécdota:

“Cuando tenía tres años, estaba en un Teatro mientras mis padres trabajaban. Me había ido a jugar al subsuelo, debajo del escenario, en un foso adonde se guardaban los elementos. Estaba medio oscuro, pero encontré algo que me permitió comenzar a jugar a la pelota. Me mantuve toda la función entretenido, pateando ese supuesto balón. Ahí donde estaba el teatro, antiguamente había un convento. Cuando subí a los camarines le mostré a mi madre, contento, el juguete nuevo. Era una calavera. Así que desde muy chico tuve una relación muy lúdica con cosas que a otros atormentan”.

Al recalar en Buenos Aires, ya pasados los años, era necesario darle un giro a su carrera. Tras lanzarse como director y actor de teatro clásico decidió volcarse en el género terrorífico, y así, tras destacados papeles en las obras “Muerte de un Viajante” o “Manos sucias”, se lanzó de lleno al mundo del maquillaje para interpretar –curiosamente- a personajes que fueron los pioneros en esto del miedo fílmico. Su rostro dio forma al “Doctor Jekyll y a Mr. Hyde”, a “Fausto” y también “El Fantasma de la Ópera” y “El Jorobado de Notre-Dame”, quizás siguiendo la estela de su muy admirado Lon Chaney, al que según parece llegó a conocer cuando era un niño de teatro, en gira por los Estados Unidos.

Ibañez Menta y Beatriz Díaz Quiroga representando "El Fantasma de la Ópera" en escena.

De él heredo el gusto por el auto-maquillaje con las técnicas más artesanales (clara de huevo, dulce de leche...), en una época en la que el latex aun no había hecho su aparición en el cine. Su biografó Jaime Serrats Ollé citó unas palabras de Chicho sobre esta nueva faceta de su padre en estos términos: "Debió crear monstruos para matar al niño y convertirse progresivamente en un actor normal. Aprendió a caracterizarse con tanta precisión, que quizás es el último de los actores que dominan a fondo este arte”. Al final recibió el mismo apodo que Lon: “El Hombre de las Mil Caras”.

Y tampoco es de extrañar que su primer papel en cine fuera el de un científico loco, en la película “Una Luz en la Ventana” (1942), “el primer film de terror del cine argentino” según publicitó la prensa y donde Narciso lucía –como no- un siniestro maquillaje mientras acechaba entre sombras. Después vinieron estupendos films como la intriga “noir” de “La Bestia Debe Morir” (nada que ver con el “whodunit” licántropo de Peter Cushing) y en Televisión “El Hombre que Volvió de la Muerte” , ya en los sesenta, en la que hubo cierta polémica al rumorearse que se usaron auténticos cadáveres en algunos episodios. ¡Incluyendo una autopsia real! Ibáñez Menta ni confirma ni desmiente: “Eso es un secreto de sumario”.

Cuatro caras del mismo actor.

Y en la tierra argentina es donde también nació una serie totalmente mítica: “Obras Maestras del Terror”, que dio como resultado dos magníficas consecuencias: la primera, su adaptación al cine (1960) en el film de mismo título que recrea tres historias de Poe –dos años antes de que Corman hiciera lo propio con su “Historias de Terror”- y la segunda, la posterior recreación de la serie en España en nuestras añoradas “Historias Para No Dormir”, que al igual que en su versión argentina, supone la cima de la colaboración entre los dos Narcisos, padre e hijo. Es una pena que se conserven tan pocas muestras de ambos programas por culpa de la política de las cadenas televisivas de borrar cintas –especialmente sangrante en el caso de la versión argentina de la saga-, por eso cada nueva edición de capítulos sueltos es una joya a atesorar.

En mi opinión, es en estos trabajos donde nuestro protagonista se desmarca un poco de la influencia Chaney y desarrolla una versatilidad interpretativa que lo une mucho más a Vincent Price o, sobre todo, a Boris Karloff . Precisamente del legendario actor inglés también recibió algunos consejos vía postal para su versión en teatro de “Arsénico Por Compasión” que Karloff popularizó, y a quien rindió tributo caracterizándose con su mismo rostro. Pero volviendo al ciclo macabro en España, lo cierto es que Narciso dejó Argentina por varias razones: cierto desengaño con el teatro municipal por los problemas que le pusieron a la hora de interpretar su ansiado “Ricardo III” de Shakespeare y, sobre todo, unos acuciantes problemas económicos. Por todo ello se instaló en Madrid con toda su familia de forma casi permanente, ya que aun tuvo tiempo de volver en algunas ocasiones a trabajar en su tierra adoptiva, donde era uno de los actores más queridos.

"Otra vez Drácula" (1970)

En sus retornos de hijo pródigo interpretó nuevas obras terroríficas como “Otra vez Drácula” o “¡Robot!”, pero como decimos, su carrera se desarrolló sobre todo en nuestra tierra, alternando como siempre teatro, cine y televisión. En sus queridas tablas, llevó a escena de nuevo al Conde Stokeriano, “El Precio” de Arthur Miller, “El Avaro” de Moliere y por supuesto obras de nuestros autores.

En televisión su carrera estuvo fuertemente unida a la de su hijo. Además de “Historias Para No Dormir” ambos trabajaron en “Historias de la Frivolidad”, “El último rejoj”, “N.N. 23” y otras series que obtuvieron gran número de galardones en todo el mundo. Antes de esto ya gozó de gran popularidad entre los televidentes españoles con la serie “¿Es Usted el Asesino?” que él mismo concibió, dirigió y protagonizó, consolidando también en nuestro pais la imagen de actor terrorífico. Aunque él –como muchos de los más grandes-, no se sentía cómodo con esta identificación: "Para mí es tremendo que me encasillen en eso. Porque significa que la gente recuerda sólo ese aspecto pequeño e insignificante de mi carrera. Y se olvidan de “La Muerte de un Viajante”, “Las Manos Sucias”, “Así en la tierra como en el cielo”, ”Almafuerte” y tantas otras" . Una actitud que comparte con Christopher Lee, Bárbara Steele y algunos otros iconos del género. Y sin embargo desde el carisma de noble decadente que cultivó en “El Muñeco” (adaptando a Robert Bloch), a la furia investigadora de “El pacto”, donde interpreta al científico del "señor Valdemar" con un discurso absorvente, emparentado con los “mad doctors” que ya había frecuentado –de hecho ya interpretó este clásico de Poe en la adaptación cinematográfica de “Grandes Clásicos del Terror”-, hasta llegar a los patéticos personajes de las inolvidable fábulas “El Asfalto” y “El Televisor”; Toda esta variedad de facetas interpretativas dentro del género fantástico –de los monstruos clásicos al terror psicológico más espeluznante- es lo que le convirtieron en un actor imprescindible del terror filmado para varias generaciones. Posteriormente también se dedicó en la pequeña pantalla a presentar el ciclo de terror “Alucine”, igual que su hijo hacía con sus “...Terrores Favoritos” o, volviendo a los referentes, igual que Boris Karloff en la serie “Thriller”.

¿Boris Karloff? No, Narciso Ibañez Menta.

En el cine español también prosiguió una carrera eminentemente basada en el espanto, trabajando con los realizadores más emparentados con este género, como León Klimonovsky en “La Saga de los Drácula” o Sebastián D’Arbo en su interesante saga dedicada al más allá. Incluso hizo una breve aparición en silla de ruedas -¿nuevo toque Karloff?- en “El Retorno del Hombre Lobo” del incombustible Paul Nashy. Estas colaboraciones ya tuvieron lugar en la década de los 80, en la que su labor disminuyó notablemente. Y es que había sido toda una vida al pie del cañón, por lo que lo más lógico en aquel momento era disfrutar de su estatus de actor de culto y seguir recibiendo los premios que nunca había dejado de aceptar en toda su carrera. En 1988 recibió un sentido homenaje en el Festival de Cine Fantástico de Sitges. Y en 1992 fue distinguido como “Visitante Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”.

Menta nos dejó el 15 de Mayo del 2004 a los 91 años, en Madrid. Su trabajo quedará como inspiración y motivo de disfrute para muchos profesionales y aficionados al género en el que destacó, y en el que escribió muchas de sus más gloriosas páginas en habla hispana.

6 “Gooble gobble, one of us!”:

La abadía de Berzano dijo...

Muy buen texto, Igor, sobre el que es, sin ningun lugar a dudas, el mejor interprete español de cine fantástico, por muchos que otros se empeñen en decir lo contrario.

Ya que estamos, añado un par de datos más. Según sus propias palabras en la revista "Flashback" dedicada al cine de terror español, jamás llegó a percibir ni un céntimo del salario pactado por su intervención en "El retorno del hombre lobo", y al "Señor Valdemar" lo llegó a interpretar no dos, sino tres veces, ya que en los 80, uno de los capítulos que conformaban el intento de "reentre" de "Historias para no dormir" era de nuevo "El caso del señor Valdemar", curiosamente, con prácticamente el mismo reparto que su versión de los años 60, cosa a la que alude Chicho en la presentación del episodio.

ATXEIN dijo...

Muy buen texto sobre el actor mas grande que ha dado españa. Un camaleòn y una ctor de los pies a la cabeza.. Es de esas caras que asimilas con las cintas de terror naad mas verla.. que recuerdos de infancia me tra e este autèntico genio..

Sigue ofreciendonos textos tan completos sobre gente tane special IGOR, se agradece y mucho¡¡¡

BUDOKAN dijo...

Una enorme homenaje el que le haces a este genio de la interpretación. Una suerte de Lon Chaney oculto. Saludos!

Jorge - cinenovedades dijo...

Tremendo informe sobre el gran Narciso Ibañez Menta. Un genio total del terror que será recordado por siempre. Me hiciste recordar de "El hombre que volvió de la muerte", realmente impresionante!
Saludos!

JohnTrent dijo...

Un grande del cine español, sin duda. Su labor en el cine de terror fue impresionante y le debemos las gracias, allá donde esté, por haberlo apoyado de tal manera.
Tengo el pack de la serie Historias para no dormir como un tesorito en mi casa, y hace poco conseguí Obras maestras del terror, a la cual tengo que echar un vistazo ya mismo.

Saludos, y enhorabuena por el magnifico repaso.

Salvador dijo...

Yo trabajé con Narciso Ibáñez Menta en "Más allá de la muerte" (1986) en La Molina (Gerona). Desde entonces nos convertimos en amigos hasta su fallecimiento en 2004. Para mí fue una pérdida muy dolorosa.