martes, 2 de septiembre de 2008

"DRACULA 73" (1972) De Alan Gibson.


Podríamos subtitular esta reseña como "El Lado Oscuro del Flower Power"! Ante esta rareza de la Hammer –ya en franca decadencia-, uno puede dejarse llevar por dos posibles reacciones. O bien la desarticula en su totalidad y la rechaza como la torpe y excéntrica bizarrada que de hecho es, o bien claudica ante tanto despropósito y se deja llevar por un argumento tan delirante como divertido. Yo, aun reconociendo los terribles fallos del film, siempre he preferido dejarme llevar por la segunda opción.

Primeros de los años 70. La Hammer, en un momento de alucinada paranoia, se da cuenta de que sus horrores góticos comienzan a parecer anticuados frente al cine de terror de la época. Tras propuestas tan radicales como “La Noche de los Muertos Vivientes”, el entrañable estudio británico necesitaba buscar nuevos aires para atraer a una juventud necesitada de emociones cada vez más fuertes, y para ello decidieron aumentar –ligeramente- las descargas de hemoglobina e insertar de forma tan forzada como anacrónica a su Drácula en la época actual. La Hammer siempre se había caracterizado por experimentar y no repetirse, hasta entonces con bastante acierto, por lo que cabe preguntarse que clase de discusiones tuvieron lugar en el estudio o que pasaba por la cabeza de sus principales ejecutivos para decidirse a ambientar una trama gótica del rey de los vampiros y su archienemigo Van Helsing en el petardo contexto de los “swinging sixties”, que llenaron las calles de Londres de clubs lisérgicos y psicodélia musical. ¿Drácula contra los hippies? Nada bueno podía salir de todo aquello. Y menos cuando las mayores estrellas del estudio, Peter Cushing y Christopher Lee, repetían sus papeles prácticamente en la forma de “cameos”, ya que el minutaje de escenas de cada uno de ellos en la película es más que limitado, especialmente en el caso de Lee, que casi parece reducido a la categoría de estrella invitada. Mientras que los actores jóvenes -alguno de ellos insufrible-, los cuales interpretan a una panda de amigos perpetuamente colocados y con ganas de juerga, llevan casi todo el peso de la trama sobre sus incapaces hombros.

Y todo para un simple “reprise” de la trama de “El Poder de la Sangre de Drácula”. Si en aquella Ralph Bates interpretaba un guru que resucitaba al vampiro en un rito pensado para entretener a un grupo de degenerados victorianos en busca de emociones fuertes, aquí tenemos a un niño malo llamado Johnny Alucard (¿Pero todavía queda alguien que pique con este apellido?) que hace exactamente lo mismo para sus hippiosos colegas. Una de las chicas es nada menos que sobrina de un descendiente de Van Helsing, el cual le da la oportunidad a Cushing de aparecer en pleno siglo XX. Ni que decir tiene que el Conde resucita en los setenta con la misma voluntad de hacer daño que en cualquier otra década o siglo, y su principal aspiración es la de exterminar a cualquier vestigio familiar de su odiado Van Helsing como terrible venganza por sus continuos enfrentamientos en el siglo XIX. De hecho la película comienza justo en medio del último de estos combates entre los encarnizados enemigos, el cual tiene lugar en mitad de una formidable persecución en carruaje a través de un bosque. Tras este estupendo prólogo, en el que vemos al primer Alucard enterrar las cenizas del conde cerca de la tumba de Van Helsing, la cámara da un violento virado hacia el cielo y vemos una curiosa imagen para un film Hammer: ¡Un avión! El salto temporal es tan brusco como divertido, dándole un toque de farsa que no hubiera estado de más en alguno de los momentos más morosos de la cinta.

Tras esto tenemos una sucesión de guateques setenteros con el obligado funk-rock de fondo y los niñatos en grupo practicando el amor libre siempre que pueden. Esta sucesión de escenas muestra hasta que punto estaban equivocados los responsables de la mítica productora, pues hay que ser muy ingenuo para pensar que la mejor manera de actualizar sus postulados habituales, pasara por hacer un “remake” de una historia que ya era vieja cuando la Hammer comenzó a funcionar y añadirle larguísimas escenas de actuaciones musicales de moda, con chicos molones fumando marihuana y contoneándose con los bailes del momento. Incluso el empleo de ese toque psicodélico no deja de recordarnos en algunos momentos a la cutrez de alguno de los típicos bodrios “sub-Bond” que proliferaron en esta época, siendo especialmente memorable la casa del dichoso Alucard, que parece la base hortera de cualquier villano de segunda del gran 007. Por supuesto la principal misión del nuevo Van Helsing será proteger a su nieta (interpretada por Stephanie Beacham) de la amenaza del vampiro, aunque en el proceso tenga que aguantar los chascarrillos de la jovencita sobre la edad de su abuelo y lo deje en ridículo de vez en cuando por sus aficiones al ocultismo (detalle pro-juventud alocada que Cushing apoyó en el guión), y los espectadores también tenemos que sufrir un bochornoso diálogo entre abuelo y nieta en el que la chavala le tranquiliza diciendo que vale que este todo el día viviendo la marcha setentera, pero eso sí, nunca se ha fumado un porro y además es virgen. En el contexto del film la verdad es que tales declaraciones son ridículas. Además, la realización del gris Alan Gibson tampoco es que pueda hacer mucho para añadirle interés a estos momentos, debido a lo plano de su concepción y por supuesto la música que adorna toda la trama se compone exclusivamente de los tics “setentas” que tan bien suenan en los films de “Harry El Sucio” y que aquí están tan lamentablemente fuera de lugar.

Así y todo considero que la película es bastante disfrutable si nos sentamos a verla sin pretensiones de ningún tipo. Siempre he considerado que, en esencia, “Drácula 73” es un potaje tan extraño como el de “Kung-Fu contra los 7 vampiros de oro” –otra entrañable muestra de decadencia hammeriana- y todo pasa por buscar la complicidad del espectador. Si se esta interesado en las películas de artes marciales, o en la música rock de los 70 –como es mi caso-, a ambas propuestas se le pueden sacar momentos entretenidos. El subtexto sobre las drogas y el vampirismo es tan tópico que funciona, y algunas escenas de lucha (especialmente la de Van Helsing y Alucard) tienen ese toque Bond que las hace gozosas de ver, debido al tono casi de espionaje que tiene la película.

Ni que decir tiene que la atmósfera de terror es prácticamente nula. Aun así saltan chispas en pantalla cuando se encuentran Peter y Christopher, ya que es obvio que ambos actores estaban en plena forma y en esta ocasión, igual que en otros proyectos aun más desastrosos, dan el todo por el todo en su interpretación. A destacar detalles como la mirada que lanza Cushing al dibujo de Drácula que tiene en su biblioteca esotérica o esa reacción de Lee cuando ve a la viva imagen de su viejo enemigo en su descendiente. Puro amor interpretativo de unos grandes actores a los personajes que les hicieron grandes, a pesar de no ser este el vehículo más idóneo para ello. Además el film se beneficia del concurso de varios bellezones Hammer, entre los que cabría destacar a la enigmática Caroline Munro, a pesar de su corto papel.

Por último me gustaría comentar la ironía de que películas como este “Dracula 73” y su todavía peor secuela, “Los Ritos Satánicos de Drácula”, fueron concebidas como un vehículo para modernizar las propuestas de la Hammer y sin embargo hoy en día son las más viejas y que peor han acusado el paso del tiempo, mientras que los horrores góticos pasados de moda de Fisher, Baker, Francis y otros grandes realizadores del estudio, resultan mucho más modernos e innovadores para ojos actuales.

11 “Gooble gobble, one of us!”:

ATXEIN dijo...

Pues a mi esta cinta siempre me gusto bastante, aunque reconzco que nos ea demasaido buena pero la tengo en bastante estima...

Por cierto Igor, querria comentarte unas cositas en privado, te dejo mi mail, ok? atxein@gmail.com

Hablamos¡¡¡

Pliskeen dijo...

Creo que yo soy más bien de los de la primera postura, aunque todo lo que opino de esta peícula se basa en un recuerdo ya lejano en el tiempo.
Pero tb es cierto que aquello que no me deja huella es por algo.

Bueno, miento... Carolien Munro me hipnotizaba cada vez que aparecía en pantalla, en esta y en cualquier otra porducción de la Hammer :P

Saludos ;)

BUDOKAN dijo...

Tremenda versión que se ha convertido en un clásico. Saludos!

Kike dijo...

Recuerdo la primera vez que vi esta peli: siguiendo la lógica de las secuelas, llegué a la conclusión de que había 72 Dráculas anteriores.

Quimerico Inquilino dijo...

A mí siempre me ha resultado sumamente simpática esta película (no tanto su secuela)quizá por ese magnífico prólogo, quizá por el enésimo enfrentamiento de estos dos grandes actores (y bueno, la Beacham que también está para hincarle el diente). Lo dicho, me resulta muy divertida.
Un saludo!!

H dijo...

recuerdo esa peli cuando la vi era un niño y me dio miedo! despues vi el exorcista y no pude dormir pero esa esa es otra historia!
genial tu blog muy bueno de verdad!

salutes desde SCI-TERROR

H

H dijo...

a ya te he puesto en mis enlaces!
H

Cinéfilo7 dijo...

pues no se yo si esta pelicula la he visto, como hay tantas de christopher lee.
bues post.
saludos!!!!!

Fantomas dijo...

Lo mejor de esta cinta es la hermosa Caroline Munro. Esta cinta marcaria el inicio del fin de las cintas de la Hammer basadas en los monstruos clásicos.

Hace bastante tiempo reseñe esta cinta. Si te interesa te adjunto el link:
http://fantomas-cinemascope.blogspot.com/2007/10/drcula-ad-1972-que-groovie-es-regresar.html

Excelente reseña como de costumbre.
Saludos.

Belknap dijo...

Buenas, buenas don Igor, muy bueno su blog, a este film lo vi una sola vez, y estoy completamente de acuerdo con usted en cuanto a claudicar ante cualquier desproposito de analisis, y, que lo mejor, es dejarse llevar por la pelicula y pasarla bien, esta pelicula lo consigue, ademas, por mas bizarra que sea, estan Cushing y Lee, y con esos dos nombres, pues, esta todo dicho. Un saludo, gracias por haberse pasado por el blog y nos leemos.

La abadía de Berzano dijo...

Lo único bueno que tiene esta película es la presencia de la maciza de Munro, aparte de Cushing y Lee, por supuesto. Pero bueno, comparándola con "Los ritos...", esta aún es potable y todo. Ah, y en mi opinión "Kung Fu contra los 7 vampiros de oro" le gana por goleada a las dos incursiones draculianas de Gibson.

Bueno, y ya que estamos, ahí va en enlace a la reseña que le dedique hace unos años:

http://www.pasadizo.com/peliculas2.jhtml?cod=870&sec=1