sábado, 26 de abril de 2008

LA MALDICIÓN DE FRANKENSTEIN (1957) De Terence Fisher


¡Y llegó el color! En este periodo de experimentación de finales de los 50 y principios de los 60, la productora británica Hammer hereda a los iconos de la Universal y realiza sus propias versiones de los mismos. El ciclo renueva el género de terror confiriéndole una garra y una violencia que antes tan solo habíamos intuido. Comienza la segunda edad de oro de los monstruos.

Alejándose de las tramas y de la iconografía popularizada por la Universal, el guionista Jimmy Sangster adapta "Frankenstein" con más fidelidad a Mary Shelley, pero también aportando novedades que quedarán unidas a la historia para siempre. Comienzan aquí a desarrollarse todos los temas favoritos que la Hammer desarrolló en sus producciones: La concepción del monstruo como una bestia acorralada, igual de trágica pero de naturaleza más animal que en la Universal, la hipocresía de una sociedad clasista e injusta con los más desfavorecidos, la pulsión sexual sugerida o explícita, el gran colorido de la sangre mostrada sin reservas; todos estos elementos le devolvieron la vida a un género que algunos definían ya como en franca decadencia.

Si en la Universal el Doctor Frankenstein es una víctima de sus inquietudes, la Hammer nos lo presenta como el verdadero monstruo. Un sádico maligno y retorcido que hará lo que sea necesario para lograr sus perversos fines, a través de una magistral interpretación de Peter Cushing, que repetiría en 4 títulos más. Aquí le vemos engañando a su ingenua prometida, robando cadáveres para sus experimentos y matando directamente a una persona para conseguir su cerebro. A pesar de ser consciente de la amenaza del monstruo que ha creado, lo único que le importa es su proyecto, no dándole mayor importancia a los crímenes de su criatura.

¡Y qué criatura! Christopher Lee, como es habitual, borda el papel. Aunque no llegue a la excelencia de Karloff, su monstruo es a la vez patético y aterrador, que incluye una apariencia más fiel a la del personaje de la novela. Uno de los fallos del film podría ser su breve papel, pero será norma en todas las películas de Frankenstein de la Universal que el verdadero protagonista sea el Barón Frankenstein al que Cushing otorga toda la convicción y visceralidad con las que este grandísimo actor afrontaba cualquier papel.

La dirección de Terence Fisher es elegante, atmosférica, irónica y colorista como en todas sus mejores obras dentro del género. Su estilo característico de mover la cámara según las pasiones de los personajes tiene en este film una de sus mejores muestras, aunque logrará superarse a si mismo en el futuro, convirtiéndose en otro de los realizadores básicos del fantástico de todos los tiempos.

El estreno fue un rotundo éxito y permitió a la Hammer seguir explorando los mitos del terror, viendo el filón que acababan de encontrar. Tuvo gran polémica entre la crítica: “The Observer Tribune” la situaba "entre la media docena de films más repulsivos jamás presenciados" y “The Daily Telegraph” la despachaba como un film “Solo para sádicos”. Es curioso como hoy en día vemos la película como un prodigio de elegancia y contención, mientras que entonces se hablaba de ella como si fuera un film gore.

Y proximamente seguiremos con Fisher y la Hammer.

2 “Gooble gobble, one of us!”:

Víctor Bilbao dijo...

Hola Igor, un saludo y gracias por tu visita a mi blog del western auténtico.

En mi opinión, "La maldición de Frankensketin" fue la película que significó el dominio de la famosa productora inglesa Hammer, en el mundo del cine de terror. Constituyó un asombroso éxito de crítica y público.
Las razones de ello son que formalmente hablando se trata de una excelente película donde todo encaja a la perfección, sobre todo la ambientación, cosa de la que, quizás, adolecían los nortamericanos al abordar este tipo de cine.

Un cordial saludo y felicidades por tu excelente blog (aunque da un poquito de miedo visitarlo dada la cantidad de monstruos que lo pueblan).

Pliskeen dijo...

En lo personal, siempre me quedaré con Karloff. Si bien éste puede ser más fiel al monstruo que describía Shelley, la verdad es que a mí la caracterización nunca terminó de convencerme (uno que es muy clásico xD)
Eso no quita que la película sea de lo mejorcito de la Hammer (Fisher era mucho Fisher)

Saludos ;)